José Caruncho, un fotógrafo con luz propia

Continuamos la serie de entrevistas a fotógrafos español. En esta ocasión entrevistamos a José Caruncho, mucho dirán de él que es el Ansel Adams español, leyendo la entrevista os daréis cuenta del por qué, espero que os guste.
Leicanistas.- ¿Nos podrías hacer una  introducción autobiográfica?
José Caruncho.- Nací en A Coruña en el año 1953. Al terminar el bachillerato empecé a preparar oposiciones para la Administración y la banca, y de las tres que aprobé escogí, por consejo de mi padre, la de un banco francés, Société Générale de Banque en Espagne. Estuve allí durante trece años, pero como mi ilusión era la de dedicarme profesionalmente a la fotografía, después de ese tiempo, dejé el trabajo. Tenía un hijo de cuatro años y mi mujer estaba embarazada. ¡Una locura! Sí, pero como decía H. F. Amiel: “la ilusión elevada a la segunda potencia”.
Antigua Escuela Parada
L.- ¿Cómo y cuándo empezaste en este mundo de la fotografía?
J.C.-Lo mío no fue una casualidad. Siempre me gustó el mundo de la imagen. Mi padrino era un excelente fotógrafo pictorialista llamado Inocencio Schmidt de la Heras. Mi abuelo, José Vázquez Paz,  era también un gran aficionado a la fotografía. Dominaba varios de los procedimientos llamados pigmentarios, como el carbón, la goma bicromatada y las tintas grasas, procedimiento que le enseñó a hacer a Schmidt, el cual llegó a ser un maestro indiscutible. Mi familia y Schmidt vivían en el mismo edificio y ya de pequeño lo recuerdo con las cámaras y siempre pensaba que algún día yo también haría fotografías. Curiosamente Schmidt heredó todo el material de mi abuelo -que no era poco- y cuando él murió yo lo volví a heredar. La mayoría de esas cámaras ya no son de mi propiedad, pero sigo conservando alguna de ellas, y, sobre todo, un objetivo Goerz-Dagor de 1897 que utilizo en la cámara de gran formato. Un objetivo excelente desde cualquier punto a considerar.
Aunque Schmidt me había regalado a los trece años una cámara Kodak Browie, no empecé a hacer fotografías en serio hasta los diecinueve años, cuando con unos ahorros me compré una cámara de 35 mm.
Secundino, Secundino Elías y Elena, Villasimil 1989
L.- ¿Qué tipos de fotos haces y por qué?
J.C.- Recuerdo que pasé los primeros años de aprendizaje leyendo toda la información que caía en mis manos sobre técnicas fotográficas: revistas y libros técnicos y de grandes fotógrafos, experimentando con reveladores y viradores, y, presentándome a un sinfín de concursos fotográficos, tanto nacionales como internacionales. Pero fue en el año 1982 cuando la fotografía se reveló para mí, nunca mejor dicho, de una manera más objetiva. Fue en un viaje que hice a la Photokina, en Colonia, donde tuve la suerte de ver una serie de exposiciones que cambió mi concepto de la fotografía para siempre.
El retrato, el paisaje y el bodegón son los temas que más cultivo.
Retrato
Playa de Barda
Los retratos son el centro de mi trabajo fotográfico. Casi siempre fotografío a gente sencilla, intentando que posen ante la cámara con dignidad; de esa manera intento transmitir una cierta humanidad de la que hoy estamos bastante faltos. Cuando fotografío personas siempre quiero que sepan que están siendo fotografiadas. Por eso en la mayoría de mis retratos el retratado está mirando casi siempre a la cámara. De esa manera creo que consigo una comunicación del retratado conmigo y posteriormente con el espectador. Para mí un retrato es cosa de dos, si uno falla es muy difícil conseguir algo interesante. También he de decir que mis mejores retratos no son aquellos en los que he empleado mis habilidades técnicas para hacerlos, sino aquellos en los que el retratado en cierto modo me ha captado. Hay algo interesante que de antemano sabes que va a ocurrir con ciertas personas. Para mí, uno de los alicientes de la fotografía es cuando se produce esa comunión.
Me encanta la naturaleza y eso hace que también muchas de mis fotografías estén relacionadas con ella. Tengo la suerte de vivir en una ciudad que en  un cuarto de hora en coche te puedes poner en un paisaje natural y fotografiarlo. En Galicia, el paisaje natural, en general, es muy frondoso y eso hace difícil la selección, pero todo el paisaje que está relacionado con la costa es de una gran belleza.
L.- ¿Qué equipos usas y por qué?
J.C.- La mayoría de mis trabajos están hechos con cámaras de mediano y de gran formato. Cuando voy a trabajar o tengo algún proyecto, suelo salir con un par de cámaras, una de mediano formato con cinco objetivos y otra de gran formato para 9x12 cm y 13x18 cm con tres objetivos. Utilizo mucho la cámara de gran formato para hacer retratos y también para los paisajes, sobre todo cuando encuentro algún motivo por el que merezca la pena realizar todo el esfuerzo que supone montar una cámara de esas características. Ahora, una vez que empiezo suelo dejarla montada en los asientos traseros del coche hasta que termina el día. Cada fotógrafo tiene que adaptar sus equipos a los temas que elige para fotografiar. Creo más en el concepto de hacer una fotografía, que en los de tirar, tomar o sacar fotografías. Hacer una fotografía es un acto creativo, que implica una serie de pasos a tomar y en la que el fotógrafo tiene que estar involucrado en todo el proceso, ya sea en la fotografía química o digital.  Por supuesto que lo que digo puede parecer un poco anticuado, pero si uno no trabaja de acuerdo a sus convicciones, es mejor que lo deje.
José Caruncho- Foto, Marcelino Martínez
L ¿Cómo ves el futuro de la foto analógica en  unión al mundo digital?
J.C.- La fotografía, en cuestión de veinte años,  ha sufrido el cambio más drástico de toda su historia. Creo que la fotografía digital no tiene competencia. La fotografía química a nivel comercial ha muerto; ha cumplido un ciclo de 150 años y aquellas grandes empresas que movían la industria fotográfica, como Kodak, Agfa, etc.,  pertenecen al pasado. Hoy el mundo de la imagen está en casi todos los casos en manos de empresas diferentes y aquellas que no se han reciclado al digital están agonizando.
La fotografía digital es la fotografía de estos tiempos y creo que uno de los éxitos que ha tenido es, sin duda, la fácil manipulación del color, cosa impensable a nivel popular hace veinte años. Por otra parte eso ha hecho grandes expertos en el programa Photoshop en detrimento de grandes fotógrafos. Hoy la fotografía se entiende de una manera diferente, más adaptada a conceptos relacionados con el arte contemporáneo que a la propia idea de hacer imágenes de la realidad. Los fotógrafos siempre hemos tenido esa “desgracia” que es la de tener que fotografiar el mundo que nos rodea y en cierto modo el programa del Photoshop ha liberado a los nuevos fotógrafos de esa “desgracia”, pues pueden reinventar ese mundo y hacer un concepto de él. Los fotógrafos de ahora inventan las escenas, en muchos casos como si fueran verdaderos directores de cine, para lo cual necesitan un gran grupo de personas que colaboren con ellos. No es mi guerra, desde luego, yo sigo pensando en conseguir buenas imágenes de la realidad, no inventarlas y conceptuarlas.
Además, para mí la fotografía es una actividad individual, en la que el fotógrafo busca y encuentra, y cuando eso ocurre, me hace feliz.
Desde luego, los nuevos fotógrafos se presentan como artistas a todos los niveles, llamando a los viejos documentalistas, algo parecido a los pintores abstractos o contemporáneos, que despreciaban a los pintores llamados figurativos. Pero, ¿acaso no son contemporáneos, el recientemente fallecido Lucien Freud, Antonio López y, por qué no también, mi amigo Alberto Carpo cómo pintores y Paul Caponigro, Shelby Lee Adams y Sandy King cómo fotógrafos? Buscar en lo nuevo es necesario pero no imprescindible para crear, los que tienen que buscar son los que están predestinados para ello. Tendemos a despreciar lo antiguo y adoramos lo nuevo como tontos.
Alberto Carpo
Ahora, otra cosa es como cada uno sienta la fotografía y cuáles son los medios que necesita para expresarse. En mi caso sigo trabajando en mis fotos personales con película en blanco y negro y haciendo las copias en el cuarto oscuro. A veces también escaneo algunos negativos y hago copias en los papeles en tintas. No es cuestión de comparar, todo va en función del mundo en que vivimos. Hoy aquellas personas que inviertan su tiempo en aprender a hacer algo con las manos o simplemente trabajar en un oficio que no esté relacionado con la informática, se le considera un gilipollas. Es difícil comprender que hoy alguien pueda disfrutar con su oficio o pasar unas horas en el cuarto oscuro haciendo unas copias de los últimos negativos.
Jaime Quintanilla
Desde luego no se puede luchar contra la industria por muy fuerte que uno sea, pero a nivel personal podemos hacer nuestras fotografías por el método y el sistema que queramos.
En España tenemos el ejemplo de un extraordinario fotógrafo, llamado Francisco Ortuño (Pancho para los amigos), que es capaz de trabajar bien con cualquier tipo de formato. También ha desarrollado un sinfín de fórmulas reveladoras a base de Ácido Pirogálico de excelentes resultados. Su incursión en el color con una cámara Leica digital, queda patente en su último trabajo hecho en Cuba. Un trabajo extraordinario y respetuoso, y con un color embriagador.
L.- Explícanos un día cualquier tuyo de trabajo.
J.C.- Bueno, tengo un pequeño estudio con un par de habitaciones, una dedicada al cuarto oscuro y la otra para guardar el material, el archivo y trabajar con el ordenador.
Me dedico a la fotografía profesional desde hace veintiún años y todos los trabajos importantes que he tenido han salido de mí; quiero decir, que trabajo en base a alguna idea que se me ocurre e intento vendérsela a alguna empresa o a la Administración. No siempre tengo éxito, pero a veces sí y de ello han salido obras como Rocas del tiempo, Muros alma mareira y Olladas do silencio.
L. ¿Cuál es tu referente en el mundo de la fotografía?
J.C.- He  de reconocer que tengo una gran debilidad por los fotógrafos americanos. En EEUU se estudia la fotografía en la Universidad desde hace muchos años y existe una gran afición a este arte. Hay muchos coleccionistas y una gran competencia. He estado en el país dos veces, una con motivo de una exposición que me hizo la Galería Verve en Santa Fe y la otra en un viaje a la costa oeste. En los dos casos he podido comprobar lo que acabo de decir. Por ejemplo, en Santa Fe hay más de veinte galerías dedicadas a la fotografía, y no tiene más de ochenta mil habitantes. Todas esas galerías representan para el estado de New Mexico a algunos de los más grandes fotógrafos. Es posible ver fotografías de algunos de ellos en tus propias manos simplemente con pedírselo al encargado.
He aprendido mucho de todos esos fotógrafos y los he homenajeado con una colección de 21 fotografías, en el año 1988. Eran: P. Strand. E. Weston, A. Adams, W. Evans, I. Cunningham, W. Bullock,
F. Sommer, W. Morris, B. Weston, A. Newman y P. Caponigro.
En la exposición que hice en Santa Fe titulada Olladas do silencio, tuve  suerte con las ventas. Me enorgullece especialmente que la Ransom Colection, de la Universidad de Texas, adquiriese la colección completa de mis homenajes.
Serie Homenajes
Homenaje a Ansel Adams Nº 1
Homenaje a Edward Weston Nº 1
Homenaje a Frederick Shommer
Homenaje a Imogen Cunningham Nº 1
Homenaje a Paul Strand Nº 2
Homenaje a Wynn Bullock
Homenaje a Wright Morris Nº 1
L. Una frase en la que quede englobada tu relación con la fotografía.
J.C.- Con un poco de humor negro: ¿Qué la fotografía química ha muerto? Pues que me entierren en una tumba con cuarto oscuro.
Libertad
L. Sabemos que eres un auténtico estudioso y especialista en Ansel Adams y el sistema de zonas. Nos puedes indicar en que ha influido en ti Ansel Adams y que representa para ti.
J.C.- Considero a Ansel Adams el fotógrafo más generoso de la historia de la fotografía pero también creo que es el más “perjudicado”, y me explico. Sus manuales de técnicas fotográficas fueron en su tiempo la biblia para cualquier fotógrafo que quisiera perfeccionarse, ya fuera con las cámaras, con el uso de la luz o en el cuarto oscuro. Sus apreciaciones eran muy concisas pero de gran utilidad. He aprendido muchísimo leyendo sus libros y viendo sus fotografías. Nadie hablaba del sistema de zonas como tal hasta que Adams lo sintetizó de una manera fácil. La sensitometría era un engorro para el fotógrafo práctico y él nos liberó, nos enseñó a visualizar, a exponer y a revelar (o sea, exponer para las sombras y revelar para las luces con un método ordenado para el control de los contrastes y el tono final de la fotografía a través de la “previsualización” de la imagen). Los que somos agradecidos le debemos mucho. Ahora, lo que decía antes de que era el más “perjudicado” es sencillamente por la labor de marketing tan impresionante que le hicieron y que le siguen haciendo, ya que sus fotografías se ven por todas partes hasta la saciedad y eso, creo yo, le perjudica. Todo esto no impide que más de una veintena de sus imágenes sean verdaderos iconos de la historia de la fotografía.
Camelle
L.- ¿Cuál es el próximo proyecto que tienes en marcha?
J.C.- Me gustaría positivar alguno de mis viejos negativos, de hecho ya lo estoy haciendo. Es un trabajo que me encanta, pero resulta muy laborioso y tiene pocas compensaciones económicas; por lo que, he de reconocerlo, cada vez me cuesta más.
Quiero hacer una colección de cien retratos en negativos de gran formato y escanearlos. Es un proyecto que tengo en la cabeza desde hace tiempo. Necesito encontrar a las personas adecuadas para ello, pero creo que estoy por el buen camino. También me gustaría publicar y exponer un trabajo -que ya tengo hecho- con el escritor Luís Rei sobre retratos y paisajes relacionados con la costa de Galicia. Se podría decir que es una prolongación de nuestro libro “Muros alma mareira”.
Darío
L.- ¿Qué significa y representa para ti Leica?
J.C.- Haciendo un chiste, diría que es el segundo apellido de Cartier-Bresson. Leica es la cámara ideal para ese tipo de fotógrafos. Una cámara de alta  precisión con ópticas excepcionales. He tenido una Leica III hace tiempo y tengo algunos negativos hechos con ella, pero para mi trabajo necesito utilizar negativos más grandes, de mediano y gran formato. Eso sí, algún día me gustaría poseer una Leica de la serie M.
Gracias José por esta maravillosa entrevista y no menos fotografías que nos hacen ver que la fotografía nunca morirá.
Podeis visitar la web de José Caruncho http://www.josecaruncho.com, donde podreis deleitaros con más fotografía y unos video maravillosos de José Caruncho.

Continuamos la serie de entrevistas a fotógrafos español. En esta ocasión entrevistamos a José Caruncho, un fotógrafo con luz propia, leyendo la entrevista os daréis cuenta del por qué, espero que os guste.

 

Leicanistas.- ¿Nos podrías hacer una  introducción autobiográfica?

José Caruncho.- Nací en A Coruña en el año 1953. Al terminar el bachillerato empecé a preparar oposiciones para la Administración y la banca, y de las tres que aprobé escogí, por consejo de mi padre, la de un banco francés, Société Générale de Banque en Espagne. Estuve allí durante trece años, pero como mi ilusión era la de dedicarme profesionalmente a la fotografía, después de ese tiempo, dejé el trabajo. Tenía un hijo de cuatro años y mi mujer estaba embarazada. ¡Una locura! Sí, pero como decía H. F. Amiel: “la ilusión elevada a la segunda potencia”.

Antigua Escuela Parada

 

L.- ¿Cómo y cuándo empezaste en este mundo de la fotografía?

J.C.-Lo mío no fue una casualidad. Siempre me gustó el mundo de la imagen. Mi padrino era un excelente fotógrafo pictorialista llamado Inocencio Schmidt de la Heras. Mi abuelo, José Vázquez Paz,  era también un gran aficionado a la fotografía. Dominaba varios de los procedimientos llamados pigmentarios, como el carbón, la goma bicromatada y las tintas grasas, procedimiento que le enseñó a hacer a Schmidt, el cual llegó a ser un maestro indiscutible. Mi familia y Schmidt vivían en el mismo edificio y ya de pequeño lo recuerdo con las cámaras y siempre pensaba que algún día yo también haría fotografías. Curiosamente Schmidt heredó todo el material de mi abuelo -que no era poco- y cuando él murió yo lo volví a heredar. La mayoría de esas cámaras ya no son de mi propiedad, pero sigo conservando alguna de ellas, y, sobre todo, un objetivo Goerz-Dagor de 1897 que utilizo en la cámara de gran formato. Un objetivo excelente desde cualquier punto a considerar.

Aunque Schmidt me había regalado a los trece años una cámara Kodak Browie, no empecé a hacer fotografías en serio hasta los diecinueve años, cuando con unos ahorros me compré una cámara de 35 mm.

Secundino, Secundino Elías y Elena, Villasimil 1989

 

L.- ¿Qué tipos de fotos haces y por qué?

J.C.- Recuerdo que pasé los primeros años de aprendizaje leyendo toda la información que caía en mis manos sobre técnicas fotográficas: revistas y libros técnicos y de grandes fotógrafos, experimentando con reveladores y viradores, y, presentándome a un sinfín de concursos fotográficos, tanto nacionales como internacionales. Pero fue en el año 1982 cuando la fotografía se reveló para mí, nunca mejor dicho, de una manera más objetiva. Fue en un viaje que hice a la Photokina, en Colonia, donde tuve la suerte de ver una serie de exposiciones que cambió mi concepto de la fotografía para siempre.

El retrato, el paisaje y el bodegón son los temas que más cultivo.

Retrato

 

 

Playa de Barda

 

Los retratos son el centro de mi trabajo fotográfico. Casi siempre fotografío a gente sencilla, intentando que posen ante la cámara con dignidad; de esa manera intento transmitir una cierta humanidad de la que hoy estamos bastante faltos. Cuando fotografío personas siempre quiero que sepan que están siendo fotografiadas. Por eso en la mayoría de mis retratos el retratado está mirando casi siempre a la cámara. De esa manera creo que consigo una comunicación del retratado conmigo y posteriormente con el espectador. Para mí un retrato es cosa de dos, si uno falla es muy difícil conseguir algo interesante. También he de decir que mis mejores retratos no son aquellos en los que he empleado mis habilidades técnicas para hacerlos, sino aquellos en los que el retratado en cierto modo me ha captado. Hay algo interesante que de antemano sabes que va a ocurrir con ciertas personas. Para mí, uno de los alicientes de la fotografía es cuando se produce esa comunión.

Me encanta la naturaleza y eso hace que también muchas de mis fotografías estén relacionadas con ella. Tengo la suerte de vivir en una ciudad que en  un cuarto de hora en coche te puedes poner en un paisaje natural y fotografiarlo. En Galicia, el paisaje natural, en general, es muy frondoso y eso hace difícil la selección, pero todo el paisaje que está relacionado con la costa es de una gran belleza.

 

L.- ¿Qué equipos usas y por qué?

J.C.- La mayoría de mis trabajos están hechos con cámaras de mediano y de gran formato. Cuando voy a trabajar o tengo algún proyecto, suelo salir con un par de cámaras, una de mediano formato con cinco objetivos y otra de gran formato para 9x12 cm y 13x18 cm con tres objetivos. Utilizo mucho la cámara de gran formato para hacer retratos y también para los paisajes, sobre todo cuando encuentro algún motivo por el que merezca la pena realizar todo el esfuerzo que supone montar una cámara de esas características. Ahora, una vez que empiezo suelo dejarla montada en los asientos traseros del coche hasta que termina el día. Cada fotógrafo tiene que adaptar sus equipos a los temas que elige para fotografiar. Creo más en el concepto de hacer una fotografía, que en los de tirar, tomar o sacar fotografías. Hacer una fotografía es un acto creativo, que implica una serie de pasos a tomar y en la que el fotógrafo tiene que estar involucrado en todo el proceso, ya sea en la fotografía química o digital.  Por supuesto que lo que digo puede parecer un poco anticuado, pero si uno no trabaja de acuerdo a sus convicciones, es mejor que lo deje.

José Caruncho- Foto, Marcelino Martínez

 

 

L ¿Cómo ves el futuro de la foto analógica en  unión al mundo digital?

J.C.- La fotografía, en cuestión de veinte años,  ha sufrido el cambio más drástico de toda su historia. Creo que la fotografía digital no tiene competencia. La fotografía química a nivel comercial ha muerto; ha cumplido un ciclo de 150 años y aquellas grandes empresas que movían la industria fotográfica, como Kodak, Agfa, etc.,  pertenecen al pasado. Hoy el mundo de la imagen está en casi todos los casos en manos de empresas diferentes y aquellas que no se han reciclado al digital están agonizando.

La fotografía digital es la fotografía de estos tiempos y creo que uno de los éxitos que ha tenido es, sin duda, la fácil manipulación del color, cosa impensable a nivel popular hace veinte años. Por otra parte eso ha hecho grandes expertos en el programa Photoshop en detrimento de grandes fotógrafos. Hoy la fotografía se entiende de una manera diferente, más adaptada a conceptos relacionados con el arte contemporáneo que a la propia idea de hacer imágenes de la realidad. Los fotógrafos siempre hemos tenido esa “desgracia” que es la de tener que fotografiar el mundo que nos rodea y en cierto modo el programa del Photoshop ha liberado a los nuevos fotógrafos de esa “desgracia”, pues pueden reinventar ese mundo y hacer un concepto de él. Los fotógrafos de ahora inventan las escenas, en muchos casos como si fueran verdaderos directores de cine, para lo cual necesitan un gran grupo de personas que colaboren con ellos. No es mi guerra, desde luego, yo sigo pensando en conseguir buenas imágenes de la realidad, no inventarlas y conceptuarlas.

Además, para mí la fotografía es una actividad individual, en la que el fotógrafo busca y encuentra, y cuando eso ocurre, me hace feliz.

Desde luego, los nuevos fotógrafos se presentan como artistas a todos los niveles, llamando a los viejos documentalistas, algo parecido a los pintores abstractos o contemporáneos, que despreciaban a los pintores llamados figurativos. Pero, ¿acaso no son contemporáneos, el recientemente fallecido Lucien Freud, Antonio López y, por qué no también, mi amigo Alberto Carpo cómo pintores y Paul Caponigro, Shelby Lee Adams y Sandy King cómo fotógrafos? Buscar en lo nuevo es necesario pero no imprescindible para crear, los que tienen que buscar son los que están predestinados para ello. Tendemos a despreciar lo antiguo y adoramos lo nuevo como tontos.

Alberto Carpo

 

Ahora, otra cosa es como cada uno sienta la fotografía y cuáles son los medios que necesita para expresarse. En mi caso sigo trabajando en mis fotos personales con película en blanco y negro y haciendo las copias en el cuarto oscuro. A veces también escaneo algunos negativos y hago copias en los papeles en tintas. No es cuestión de comparar, todo va en función del mundo en que vivimos. Hoy aquellas personas que inviertan su tiempo en aprender a hacer algo con las manos o simplemente trabajar en un oficio que no esté relacionado con la informática, se le considera un pardillo. Es difícil comprender que hoy alguien pueda disfrutar con su oficio o pasar unas horas en el cuarto oscuro haciendo unas copias de los últimos negativos.

Jaime Quintanilla

 

Desde luego no se puede luchar contra la industria por muy fuerte que uno sea, pero a nivel personal podemos hacer nuestras fotografías por el método y el sistema que queramos.

En España tenemos el ejemplo de un extraordinario fotógrafo, llamado Francisco Ortuño (Pancho para los amigos), que es capaz de trabajar bien con cualquier tipo de formato. También ha desarrollado un sinfín de fórmulas reveladoras a base de Ácido Pirogálico de excelentes resultados. Su incursión en el color con una cámara Leica digital, queda patente en su último trabajo hecho en Cuba. Un trabajo extraordinario y respetuoso, y con un color embriagador.

 

L.- Explícanos un día cualquier tuyo de trabajo.

J.C.- Bueno, tengo un pequeño estudio con un par de habitaciones, una dedicada al cuarto oscuro y la otra para guardar el material, el archivo y trabajar con el ordenador.

Me dedico a la fotografía profesional desde hace veintiún años y todos los trabajos importantes que he tenido han salido de mí; quiero decir, que trabajo en base a alguna idea que se me ocurre e intento vendérsela a alguna empresa o a la Administración. No siempre tengo éxito, pero a veces sí y de ello han salido obras como Rocas del tiempo, Muros alma mareira y Olladas do silencio.

 

L. ¿Cuál es tu referente en el mundo de la fotografía?

J.C.- He  de reconocer que tengo una gran debilidad por los fotógrafos americanos. En EEUU se estudia la fotografía en la Universidad desde hace muchos años y existe una gran afición a este arte. Hay muchos coleccionistas y una gran competencia. He estado en el país dos veces, una con motivo de una exposición que me hizo la Galería Verve en Santa Fe y la otra en un viaje a la costa oeste. En los dos casos he podido comprobar lo que acabo de decir. Por ejemplo, en Santa Fe hay más de veinte galerías dedicadas a la fotografía, y no tiene más de ochenta mil habitantes. Todas esas galerías representan para el estado de New Mexico a algunos de los más grandes fotógrafos. Es posible ver fotografías de algunos de ellos en tus propias manos simplemente con pedírselo al encargado.

He aprendido mucho de todos esos fotógrafos y los he homenajeado con una colección de 21 fotografías, en el año 1988. Eran: P. Strand. E. Weston, A. Adams, W. Evans, I. Cunningham, W. Bullock,

F. Sommer, W. Morris, B. Weston, A. Newman y P. Caponigro.

En la exposición que hice en Santa Fe titulada Olladas do silencio, tuve  suerte con las ventas. Me enorgullece especialmente que la Ransom Colection, de la Universidad de Texas, adquiriese la colección completa de mis homenajes.

 

 

Serie Homenajes

Homenaje a Ansel Adams Nº 1

 

 

Homenaje a Edward Weston Nº 1

 

 

Homenaje a Frederick Shommer

 

 

Homenaje a Imogen Cunningham Nº 1

 

 

Homenaje a Paul Strand Nº 2

 

 

 

Homenaje a Wynn Bullock

 

 

Homenaje a Wright Morris Nº 1

 

L. Una frase en la que quede englobada tu relación con la fotografía.

J.C.- Con un poco de humor negro: ¿Qué la fotografía química ha muerto? Pues que me entierren en una tumba con cuarto oscuro.

Libertad

 

L. Sabemos que eres un auténtico estudioso y especialista en Ansel Adams y el sistema de zonas. Nos puedes indicar en que ha ifluido en ti Ansel Adams y que representa para ti.

J.C.- Considero a Ansel Adams el fotógrafo más generoso de la historia de la fotografía pero también creo que es el más “perjudicado”, y me explico. Sus manuales de técnicas fotográficas fueron en su tiempo la biblia para cualquier fotógrafo que quisiera perfeccionarse, ya fuera con las cámaras, con el uso de la luz o en el cuarto oscuro. Sus apreciaciones eran muy concisas pero de gran utilidad. He aprendido muchísimo leyendo sus libros y viendo sus fotografías. Nadie hablaba del sistema de zonas como tal hasta que Adams lo sintetizó de una manera fácil. La sensitometría era un engorro para el fotógrafo práctico y él nos liberó, nos enseñó a visualizar, a exponer y a revelar (o sea, exponer para las sombras y revelar para las luces con un método ordenado para el control de los contrastes y el tono final de la fotografía a través de la “previsualización” de la imagen). Los que somos agradecidos le debemos mucho. Ahora, lo que decía antes de que era el más “perjudicado” es sencillamente por la labor de marketing tan impresionante que le hicieron y que le siguen haciendo, ya que sus fotografías se ven por todas partes hasta la saciedad y eso, creo yo, le perjudica. Todo esto no impide que más de una veintena de sus imágenes sean verdaderos iconos de la historia de la fotografía.

 

Camelle

 

L.- ¿Cuál es el próximo proyecto que tienes en marcha?

J.C.- Me gustaría positivar alguno de mis viejos negativos, de hecho ya lo estoy haciendo. Es un trabajo que me encanta, pero resulta muy laborioso y tiene pocas compensaciones económicas; por lo que, he de reconocerlo, cada vez me cuesta más.

Quiero hacer una colección de cien retratos en negativos de gran formato y escanearlos. Es un proyecto que tengo en la cabeza desde hace tiempo. Necesito encontrar a las personas adecuadas para ello, pero creo que estoy por el buen camino. También me gustaría publicar y exponer un trabajo -que ya tengo hecho- con el escritor Luís Rei sobre retratos y paisajes relacionados con la costa de Galicia. Se podría decir que es una prolongación de nuestro libro “Muros alma mareira”.

 

Playa de Esteiro

 

L.- ¿Qué significa y representa para ti Leica?

J.C.- Haciendo un chiste, diría que es el segundo apellido de Cartier-Bresson. Leica es la cámara ideal para ese tipo de fotógrafos. Una cámara de alta  precisión con ópticas excepcionales. He tenido una Leica III hace tiempo y tengo algunos negativos hechos con ella, pero para mi trabajo necesito utilizar negativos más grandes, de mediano y gran formato. Eso sí, algún día me gustaría poseer una Leica de la serie M.

 

Gracias José por esta maravillosa entrevista y no menos fotografías que nos hacen ver que la fotografía nunca morirá. Gracias a Pancho, gran fotógrafo y excelente persona, sin él no hubiera sido posible esta entrevista.

Podeis visitar la web de José Caruncho http://www.josecaruncho.com, donde podreis deleitaros con más fotografía y unos video maravillosos de José Caruncho.

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